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En Bernardo Quintana y Avenida Universidad, en donde comienza el río Querétaro y en donde siempre hay un importante movimiento vial, hay una esquina en la que una vez que entras, puedes olvidar el ruido, el peso y el estrés para dejar al deseo, al hambre y al disfrute pasar.
Dentro, los cortes de carne son enormes, jugosos y suaves; Las pizzas y las focaccias se cuecen en un horno de leña; se ofrece ricas entradas como chorizos y quesos provoleta y hay días con especialidad: el miércoles es de tierno cordero de leche, los viernes, de lechón, y los familiares domingos de amarilla, vasta y azafranada paella. El servicio es excepcional.