Maximiliano en Querétaro

En Cultura

En la segunda mitad del siglo XIX, México presentaba una serie pre problemas, entre las que se encontraba la Guerra de Reforma, la invasión francesa y la lucha entre conservadores y liberales. Es precisamente esta lucha la que ocasionó la llegada de Maximiliano de Habsburgo a México, para llevar a cabo una monarquía. Los problemas económicos del gobierno de Benito Juárez, propiciaron que el presidente suspendiera los pagos a los imperios de España, Inglaterra y Francia. Inconformes por esto, el gobierno francés, español e inglés decidieron invadir México en conjunto. Juárez hizo una oferta para arreglar los pagos, a los cuales Inglaterra y España aceptaron, pero Francia se negó. Pues Napoleón III, quien estaba al mando de Francia, buscaba crear una comunidad de América Latina y frenar el crecimiento de Estados Unidos.

Avanzaron con su ejército de Veracruz a Puebla, pero ahí fueron derrotados por el General Ignacio Zaragoza, en la famosa batalla del 5 de mayo. Sin embargo, los franceses continuarían su asedio al país y lograrían ganar la guerra. Así, en junio de 1862 el ejército francés ya ocupaba la capital de México. Con un congreso de conservadores, se dispusieron a buscar un monarca para que gobernara el país, es así como Maximiliano de Habsburgo, archiduque de Austria y hermano del emperador Francisco José, se vuelve una opción para venir a México y gobernar en una segunda monarquía.

Fernando Maximiliano de Habsburgo, convencido por su esposa Carlota, princesa de Bélgica, decide venir, ya que en Austria no podía tener un título tan importante. Es así como en octubre de 1863 aceptó la corona, apoyado por Napoleón III y con un ejército francés. Sin embargo, más tardaron en llegar al país que los problemas en comenzar. Maximiliano resultó ser un gobernador liberal, lo cual no les pareció nada a los conservadores que lo trajeron, Francia enfrentaba una crisis que ponía en riesgo su monarquía y poco a poco fueron reduciendo el ejército en México, además de que Abraham Lincoln había ganado en la guerra de Secesión en Estados Unidos y podía apoyar de manera directa al presidente Juárez.

A 4 años después de su llegada, el desgaste del gobierno de Napoleón III en Francia y el enfrentamiento con Benito Juárez en México, hicieron que Maximiliano se quedará casi sólo. Sólo contaba con unos cuantos estados que continuaban apoyando al emperador: Querétaro, Puebla, Veracruz y la Ciudad de México. Fue en Querétaro donde junto a sus personas más allegadas como el general Márquez, Miramón y Mejía, sería su última resistencia ante los ataques republicanos.

Convento de la Cruz

Una vez en la ciudad de Querétaro el 19 de febrero de 1867, el ejército de Maximiliano tomó como cuartel general el Templo de la Cruz, debido a su situación estratégica. Sin embargo el 9 de marzo el comienzo del fin para el Segundo Imperio mexicano, pues el ejército de Juárez comenzaría un sitio de la ciudad, donde poco a poco Querétaro se quedaba sin alimento, sin agua y sin comunicación. Se dice que en la madrugada del 14 y 15 de mayo de 1867, el ejército republicano destruyó parte de la barda conventual con un cañonazo y por ahí entraron para apresar al emperador y a sus generales. Aunque otra versión dice que fue el propio Miguel López, general del emperador, quien abrió las puertas al ejército enemigo comandado por Mariano Escobedo.

Maximiliano intentó huir pero fue en vano, pues Mariano Escobedo le cortó paso cerca del Cerro de las Campanas, en donde el emperador se rindió y entregó su espada. Ahí mismo fue apresado y tiempo después de construiría un obelisco para conmemorar este acto.

Templo de Teresitas

Ya en custodia del ejército republicano, Maximiliano fue llevado al templo de Teresitas el 17 de mayo. Su segunda prisión fue un convento de estilo neoclásico, el último en construirse en Querétaro durante la época virreinal. El 19 de mayo sería trasladado a una celda en el Templo y Convento de Capuchinas.

Teatro de la República

Este espacio, anteriormente conocido como Teatro Iturbide, apellido del primer emperador de México, fue donde se llevó a cabo el juicio al segundo emperador. El 13 de junio se instaló el consejo militar que le dictaría sentencia a Miramón, Mejía y Maximiliano. Fueron condenados a muerte, para ser fusilados en el Cerro de las Campanas 3 días después de su juicio.

El 13 de junio el emperador decidió no asistir a este acto, al respecto se dicen muchas versiones. Una de ellas es que Maximiliano se encontraba enfermo, sin embargo otra versión dice que decidió no ir porque Fernando Maximiliano sabía que la decisión estaba tomada y el hacer un juicio en un teatro era un trámite burocrático para legitimar su muerte.

Templo de Capuchinas

Este templo fue la última prisión de Maximiliano, desde mayo hasta el 19 de junio. Durante estos días el emperador tuvo distintas celdas, desde un depósito de cadáveres hasta una celda muy austera con un catre y una mesa, pero sin ventanas ni puertas; siempre a la vista de los soldados republicanos. En este mismo lugar se encontraban Miramón y Mejía.

El 19 de junio de 1867, Maximiliano se despertó sabiendo que era su último día de vida. Se vistió, con la ayuda de su criado, una camisa blanca, un chaleco y un pantalón oscuro y levita fue su último atuendo. Pidió ser confesado e ir a misa, como buen católico que era. A las seis y media de la mañana el anunció que estaba listo para enfrentar su destino. Salió junto a sus dos generales, custodiado por parte del ejército republicano, rumbo al Cerro de las Campanas.

Décadas después el convento sería fraccionado y albergaría varias oficinas. Hoy en día una parte se divide en dos espacios: el Museo de la Ciudad y el Museo de la Restauración de la República, en este último hay ejemplares y facsímiles de la vida de Maximiliano en el convento, así como una recreación de la celda que pudo ocupar durante sus últimos días de vida.

Cerro de las Campanas

Ya en el lugar donde los iban a fusilar, comenzaron las despedidas. Maximiliano dio un fuerte abrazos a los generales que lo habían acompañado hasta su último momento. A Miramón le pide que se coloque en medio, cediéndole su lugar y reconociéndole  su valentía. Después de dicho acto se dirige a los presentes y en voz alta dice sus últimas palabras “Voy a morir por una causa justa, la de la Independencia y la libertad de México. Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva patria. ¡Viva México!". Se dice que como petición personal el emperador solicitó que se escogieran buenos tiradores y que apuntaran al pecho, para ello entregó una moneda de oro a cada integrante del pelotón de fusilamiento.

En ese lugar, más tarde del fusilamiento se colocaron tres cruces hechas con varas, pero para 1886 ya se comenzaban a construir unos pequeños monumentos de cantera. La actual capilla que se encuentra hoy en día se construye en 1900, subsidiada por el gobierno Austriaco, se inaugura en 1901 y a la ceremonia asisten un gran número de diplomáticos extranjeros. El lugar lleva el nombre de Cerro de las Campanas, debido al peculiar sonido que hacen algunas piedras al chocar con otras, parecido al de una campana.  

Al respecto de la muerte de Maximiliano hay muchas historias que se dicen, una de ellas es la de que en realidad Juárez le perdonó la vida al emperador y éste se fue a vivir a El Salvador, bajo el nombre de Justo Armas. Sin embargo existen pruebas que datan de que Maximiliano sí fue fusilado en el lugar.

Museo Regional de Querétaro

Aquí encontramos algunas piezas que hacen referencia a la historia de Maximiliano y del Segundo Imperio, resguardadas en una vitrina de la sala de Querétaro en la Historia de México, en esta vitrina se encuentra un documento que hace la relación de las personas que fueron arrestadas después del sitio de Querétaro, en primer lugar encontramos el nombre de Fernando Maximiliano de Habsburgo, seguido por sus generales Miramón y Mejía.

Un cuadro de la princesa de Salm-Salm, quien es conocida porque se dice que fue a rogarle al presidente Juárez por la vida del emperador Maximiliano.

También encontramos una serie de artículos que fueron de uso del emperador. Una pipa, un anillo con piedras preciosas y un abre cartas de plata, un plano con la delimitación de las tropas liberales y conservadoras, una ilustración que hace referencia al momento en el cual Maximiliano le entrega la espada a Escobedo.  

En otra vitrina se encuentra el féretro en el cual fue trasladado el cuerpo de Maximiliano posterior a su fusilamiento. Cabe resaltar que es un féretro sumamente pequeño, comparado con la altura que tenía el emperador. Pero no iba a ser tratado con su estatus de monarca, sino como un enemigo de la patria mexicana.

El cuadro de la Virgen de la Piedad, mandada por el gobierno Austriaco. Con esta pintura hay una historia muy peculiar, la pintura original fue colocada en la capilla que se encuentra en el Cerro de las Campanas, sin embargo fue robada. Debido a esto se le pidió al maestro Germán Patiño, fundador de este museo, que hiciera una réplica de la pintura, la cual sería colocada nuevamente en la capilla. Se robaron esa pintura y ahora, la original y la copia se encontraban perdidas. Tiempo después, el cuadro original sería encontrado abandonado, pero esta vez ya no la colocaron en la capilla sino en el Museo Regional de Querétaro.

Posteriormente la copia también sería encontrada, pero esa sí sería colocada en la capilla, donde actualmente está. Cabe resaltar que en la pintura, los rasgos de quien tendría que ser Jesucristo están más parecidos a Maximiliano de Habsburgo.


 

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