Lo dulce tradicional

En Cultura

En el pueblo de Bernal encontramos un lugar donde nos transporta a la época colonial y contemporánea, ofreciéndonos un viaje por la historia del dulce en México.

 

Dulces Bernal es una empresa de tradición queretana, que ha ofrecido a través de los años la mejor calidad en producción de dulces hechos de manera artesanal, además de que ha sido un gran apoyo para productores locales en los municipios de Pinal de Amoles, Tolimán y Peñamiller por su variedad de ingredientes. No hay que olvidar que también cuentan con un interesante museo, donde explican de manera breve y sencilla, la historia de cómo los dulces fueron comenzando a producirse en México.

 

En las culturas prehispánicas de la región de Mesoamérica se preparaban dulces con tunas y cañas de maíz, así como con el jugo y el almíbar de frutas. Para la extracción de la miel en insectos, ellos comenzaron por las abejas y también las hormigas; éste tipo de hormigas eran conocidas como las “mieleras” y solamente se encontraban en zonas áridas. Mezclando estos ingredientes junto con frutas, semillas y cereales se crearon lo que hoy conocemos como alegrías o “huautli” y también las palomitas de maíz que los Españoles trajeron a nuestro continente. 

 

El maíz ha estado presente desde el año 3,500 a.C y ha sido parte importante de nuestra dieta, creando así una variedad de productos como tortillas. En algunos códices prehispánicos también podemos observar que se representan las costumbres alimentarias de aquella época, destacando a grupos de indígenas con ingredientes como el amaranto, maíz, miel, vainilla y el cacao. 

 

Hablando de las elaboraciones del dulce, un ingrediente importante es el azúcar. Su origen es del sur de Asia y a nuestro continente llegó desde hace más de 2,500 años gracias a que los Españoles lo trajeron mientras colonizaron y después se fue extendiendo a diversos países, ahora productores importantes de azúcar, como Cuba, Brasil, Ecuador, Colombia, Venezuela y México. 

 

El azúcar era un signo de riqueza en la sociedad novohispana, debido a que transformó el comercio y las colonias de los habitantes de algunas zonas del continente, incluso era conocido como el “oro blanco” para algunos. Uno de los descubrimientos más importantes que tuvo en ese tiempo fue con un auténtico ingrediente mexicano: el cacao, mezclándolo con azúcar se creó uno de los dulces más importantes hasta nuestros días, el chocolate. 

 

Si hablamos de dulces mexicanos y su origen, podemos decir que fue gracias a los conventos durante la época colonial debido al gran intercambio de culturas europeas e indígenas donde crearon un amplio catálogo de dulces y manjares. Ahí nacieron, entre risas y rezos, complicadas combinaciones con azúcares y mieles, con leche, huevo, frutas, nueces, almendras, almendras, y piñones, en extraordinarias formas, colores y sabores. Los rompopes, el chocolate, los mazapanes, compartían la mesa con las frutas nativas cristalizadas, convertidas en ates o mermeladas.

 

La variedad de combinaciones de productos y técnicas prehispánicas y españolas, tanto de ingredientes como de utensilios y recetas, se asimilaron de tal manera que se hicieron propias con un nuevo significado, lo mismo con salsas y moles, dulces y postres, panes y confituras. Fueron el alma y las manos de mujeres las que convirtieron sus cocinas en talleres de obras de arte y se concibió lo que hoy es la gastronomía mexicana como resultado de un legado patrimonial hasta nuestros días. 

 

Desde el ritual de cosecha, la compra de los productos y su preparación, hasta la presentación de los alimentos, el acto de cocinar promueve un espíritu de unidad, de convivencia y de solidaridad entre las comunidades, que a su vez enriquece la autoestima y la dignidad de quienes participan en todas aquellas funciones y tareas relacionadas con la supervivencia culinaria.

 

Las cocinas son una de las formas de expresión cultural y de sentido de pertenencia más importante de una colectividad. Son sitios llenos de símbolos, de historia, de objetos y utensilios, de expresiones artísticas, literarias, pictóricas, musicales, de olores, colores y sabores que a través del placer de transformar y ofrecer los alimentos, generan sentimientos de gratitud, afecto e identidad.

 

Comer un dulce es un placer que muy pocos mexicanos podemos resistir. Si hablamos de estadísticas, de acuerdo con datos del Banco Nacional de Comercio Exterior el 90% de la población los consume y además México se ubica como el primer consumidor de golosinas en América Latina, donde cada año se comercializan más de 150,000 toneladas de este producto.

 

Siendo un total orgullo para todo nuestro país, el 16 de Noviembre del 2016 en Nairobi, Kenia, la asamblea de la UNESCO emitió la declaratoria formal que reconoce a la cocina mexicana como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esta declaratoria hace que nuestra comida sea reconocida por todo el mundo como una de las mejores debido a todos sus procedimientos e ingredientes únicos. 

 

Visita el Museo del Dulce en Bernal y conoce más sobre nuestras tradicionales en dulces.

Benito Juárez 2, Centro, Bernal, Ezequiel Montes

 

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