Antiguos baños y balnearios de Querétaro

En Diversión

Por: Niels Rosas Valdez

 

Cuando se piensa en atracciones turísticas, es ineludible contemplar a Querétaro por su extensa cartelera en todo el año: desde exposiciones de arte, obras de teatro y una diversidad de museos y conciertos hasta ecoturismo, enoturismo y festivales gastronómicos y culturales; la entidad queretana es símbolo de entretenimiento, descanso y placer. Ahora que nos acercamos al verano, resulta inevitable buscar opciones que refresquen el cuerpo y la mente para sobrellevar las temperaturas a las que nos hemos acostumbrado en esta época. Una opción popular para el calor veraniego son los balnearios. Hoy en día podemos encontrar una variedad de ellos distribuidos a lo largo y ancho del estado. La presencia de estos espacios recreativos y de descanso no es reciente, sino que data de décadas e incluso, en algunos casos, de centurias.

 

 

Para administrar un balneario, además de una infraestructura apropiada, se necesita del elemento central: el agua. Históricamente, Querétaro ha sido privilegiado con este preciado recurso natural. Luego de que los españoles establecieran la capital de la Nueva España en lo que hoy es la Ciudad de México, iniciaron una serie de incursiones en los territorios aledaños para entablar comercio con otros pueblos y eventualmente someterlos al nuevo gobierno del Imperio español; fue así cómo fundaron ciudades como Guanajuato y Zacatecas, en donde identificaron bastos metales preciosos, como el oro y la plata. No obstante, la distancia con respecto a la capital era causa de fatiga en los traslados que se realizaban para transportar las mercancías, por lo que la ciudad de Santiago de Querétaro comenzó a adoptar mucho interés. Su ubicación geográfica y su generoso acceso al agua la hacían un sitio de paso y descanso, pero también un espacio para fomentar actividades económicas. El agua permitió el establecimiento de asentamientos que fueron creciendo al paso del tiempo, así como de obrajes y talleres que la utilizaban para sus actividades.

 

 

A medida que la ciudad crecía, las dinámicas, intereses y necesidades de la población se modificaron. El acceso al agua permitía una rica actividad económica, pero también oportunidad para actividades recreativas. Fue así que, según algunos registros, se estableció El Piojito, en 1736, en Hércules (uno de los barrios fundacionales de la ciudad); se dice que fue el primer balneario de Querétaro, llegando a ser tan popular que el mismo general y presidente Venustiano Carranza acudió con sus tropas del ejército constitucionalista en algún momento de 1916. Posteriormente, el ayuntamiento decidió renombrarlo Alberca Escandón, en honor a su propietario inicial, el conde de la Sierra Gorda, José de Escandón y de la Helguera. Si bien durante un tiempo quedó en desuso, en años recientes fue remodelado y ahora se encuentra abierto al público.

 

 

Décadas más tarde, a mediados del siglo XIX, varios manantiales de agua tibia, conocidos como «baños», comenzaron a aparecer en la ciudad. Los baños —«de La Peñita», a espaldas de la fábrica la Purísima en Hércules; «de Los Álamos», a un costado del río, próximos a la presa del Diablo; y «de Veraza», ubicados por la ribera norte del río, cerca de muchas fábricas de aguardiente que eran propiedad del dueño de los baños— deleitaron a la población que acudía a ellos para refrescarse en tiempos de calor, sobre todo en las mañanas. A pesar de haber sido muy populares por años y de recibir a personas de todo Querétaro, hoy en día han quedado en el olvido.

 

 

Una situación similar, pero en la segunda mitad del siglo XX, atravesaron los balnearios Alberca Leticia, establecido en Hércules, y María Teresa, ubicado a un costado de la actual avenida Río Ayutla. Desde 1957 y 1965, respectivamente, ambos sitios fungieron como centros de esparcimiento y descanso, llegando a ser muy populares e incluso visitados por clases sociales de alcurnia, sobre todo el segundo. Eventualmente, los dos espacios cayeron en desuso por diferentes razones, sumándose a los bal- nearios que han cerrado sus puertas.

 

 

Hoy podemos atestiguar que el crecimiento de la ciudad ha sido tan vertiginoso y rápido en los últimos años que resulta complicado mantener balnearios en la mancha urbana de la entidad. Sin embargo, sí existe una gran variedad de ellos distribuidos en el estado, cumpliendo la función recreativa y de descanso que los antiguos baños y balnearios de Querétaro ofrecieron en su momento, escribiendo la historia y marcando una etapa en la vida de la población queretana.

 

Balneario el Piojito

Venustiano Carranza S/N, San José, La Cañada, Qro.

Ju. y Vi. 10:00 a 16:00 Sá. y Do. 10:00 a 18:00

T. 442 281 6117

En algunas salas del Museo de la Ciudad y el Museo Regional de Querétaro se conservan secciones de baños virreinales.

 

 

Niels Rosas Valdez

Historiador e internacionalista. Es licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Querétaro y maestro en Relaciones Internacionales por la Universidad de Bristol. Es columnista en El Universal Nacional, La Lupa y El Universal Querétaro, así como profesor y coordinador de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la UAQ.

X. @NielsRosasV

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