Tinto y Roca: Asado, vino & destino.
En Gastronomía
Por Itzury Ayanamy
Peña de Bernal, uno de los pueblos más emblemáticos de Querétaro, famoso por albergar el tercer monolito más grande del mundo, por ser uno de los puntos clave de la Ruta del Arte, Queso y Vino, y por convertirse en un espacio de encuentro entre tradiciones que, con el tiempo, se han fusionado. Su historia se revela tanto en las fachadas de sus construcciones como en aquello que ya no podemos ver, pero que permanece bajo sus muros. A esto se suma una rica fusión entre la gastronomía tradicional y contemporánea, así como su reconocida ganadería y producción de carne de alta calidad. En este contexto, Tinto y Roca Asador Campestre ha sabido incorporar cuidadosamente todos estos elementos.
Presentado como un asador campestre donde el fuego, el vino y la convivencia marcan el ritmo de la experiencia. El espacio combina interiores cálidos con terrazas al aire libre, pensadas para disfrutar sin prisa, con la Peña de Bernal como telón de fondo. Su ambiente es relajado pero cuidadosamente diseñado, ideal para largas sobremesas y encuentros que se viven más allá del plato. El restaurante presenta una propuesta diferente, enfocada en carnes premium a las brasas, cerveza artesanal local y experiencias al aire libre con vistas inigualables a la Peña.
Su filosofía se basa en la cocina de kilómetro cero, priorizando ingredientes locales, de temporada y ecológicos, apoyando a productores de la región y recolectando insumos de su propio invernadero. A esto se suman técnicas tradicionales como el comal, el horno de piedra y la parrilla, que aportan un carácter más auténtico y local a cada platillo.

Su insignia es ser un restaurante wine first, recomendando maridar sus platillos con vinos rosados, blancos y espumosos de su cava. El comensal puede elegir libremente o solicitar una recomendación para acompañar su platillo, como un Syrah joven o de crianza media, un blend bordelés (Cabernet–Merlot), un Malbec gran reserva, entre otros.
Está confirmado por el salón interior, un lugar cálido que invita a los comensales a degustar una buena comida,la terraza bar en donde la mixología se hace más presente, el asador terraza donde los cortes de carne hacen su aparición y próximamente el beer garden: un lugar para degustar cerveza artesanal, charlar con amigos y disfrutar de la hermosa vista que ofrece el lugar.
Su concepto gira en torno a lo que denominan la Triple A: Añejado, Asado y Ahumado. El proceso comienza con el añejado del corte de carne previamente seleccionado en un dry ager, un equipo que permite controlar la temperatura, la humedad y el flujo de aire, concentrando los sabores, ablandando la carne y mejorando su textura. Este proceso puede tardar hasta 26 días. El siguiente paso es el asado, realizado directamente a las brasas o al fuego vivo, donde se revela el sabor intenso obtenido durante el añejado. Es en este punto donde se define el término del corte, ya sea medio, tres cuartos o al gusto del comensal.
Finalmente, la carne recibe un sutil toque de ahumado, permitiendo que el humo la impregne y potencie su sabor sin ocultar la calidad del producto. Los cortes de carne importados destacan por su carácter y excelencia, como el rib eye, abundante, de textura sedosa y con una capa de grasa que se vuelve oro al contacto con la leña; o el T-bone, un corte clásico y noble que juega entre lo firme y lo tierno.

Para una experiencia aún más exclusiva, el menú ofrece cortes premium como el New York Wagyu Australiano, ideal para paladares que prefieren una carne firme, elegante y con carácter. Aquí, sin duda, opciones no faltan; lo difícil es elegir solo una. El menú también incluye pizzas inspiradas en la tradición napolitana, adaptadas al estilo de la casa. Se elaboran con masa madre de larga fermentación y harina doble cero, y se cocinan al momento en horno de piedra. La insignia del lugar es la pizza Tinto y Roca, preparada con nopales, chorizo y cecina, una combinación que acentúa y reafirma la propuesta gastronómica del restaurante.
Los que se inclinan por opciones más naturales o veganas, las guarniciones y ensaladas son ideales. Destacan los betabeles rostizados y los espárragos a la parrilla, con una preparación previa al alto vacío, posteriormente pasados por el asador y sazonados con una cuidada selección de especias. Para cerrar la experiencia, el restaurante ofrece postres que mantienen el equilibrio entre lo artesanal y lo reconfortante, como el crumble de frutos rojos, servido tibio, con una base crujiente y el contraste ácido y dulce de la fruta, ideal para acompañar con una copa de vino o café.
Para quienes celebran el arte del vino en cada sorbo, el restaurante ofrece la opción de contar con una mini cava privada, un espacio personalizado para clientes distinguidos. Mediante una cuota anual, es posible resguardar tanto vinos como destilados y hacer uso de este espacio en cualquier época del año. Visitar Tinto y Roca es sumergirse en una experiencia gastronómica que puede disfrutarse al aire libre, manteniendo un estrecho vínculo con la naturaleza, con la imponente Peña de Bernal como escenario.
