Qué hacer un fin de semana en Bernal
En PANORAMA
Entre calles empedradas y vistas hacia la Peña, recorrer Bernal es mucho más que visitar un pueblo mágico. Un destino que logra enamorar a través de sus detalles —la calidez de sus espacios, la autenticidad de su cocina, la belleza de sus paisajes—, que invita siempre a volver. La estancia puede comenzar al hospedarse en Zidada, un espacio diseñado para crear un ambiente acogedor y perfecto tanto para parejas como para familias. Cuenta con distintas opciones, algunas con jacuzzi y otras con asador, ideales para una tarde relajada. Además,el recinto ofrece un restaurante con rincones que transmiten calidez y tranquilidad, que cuenta con una selección de vinos de la región. Su ubicación, a tan solo cinco minutos caminando del centro de Bernal, permite disfrutar fácilmente de las principales actividades del pueblo sin perder la sensación de privacidad y descanso.

Además de recorrer las coloridas calles del centro, visitar tiendas artesanales o incluso aventurarse a subir el emblemático monolito, en Bernal la gastronomía regional es también un atractivo. Entre las opciones más tradicionales destacan Gorditas y Micheladas El Negrito, un sitio de sazón queretano y que se ha convertido en uno de los favoritos tanto para visitantes como para locales; sirven gorditas rellenas de guisos, sopes y quesadillas, además de aguas frescas y micheladas.
La panadería del lugar ofrece el tradicional pan de queso. Continuar el recorrido entre las tiendas del pueblo es descubrir parte de la esencia artesanal y contemporánea de Bernal. La joyería de Katakana destaca por ofrecer piezas únicas fusionando diseños mexicanos con elegancia y modernidad; además de accesorios, el espacio también alberga prendas de estilo contemporáneo, ideales para quienes buscan llevar consigo un recuerdo.

Al caer la noche, Bernal transforma su atmósfera y ofrece espacios para disfrutar de una velada especial. Por ejemplo, la terraza Tierracielo, donde su propuesta gastronómica combina una amplia variedad de platillos con una cuidada selección de vinos, maridajes que crean armonías pensadas para resaltar cada sabor. Platillos como el aguachile negro, el salmón o el sashimi, los cuales destacan por la frescura de sus ingredientes y la manera en que cada elemento se complementa, pueden acompañarse de una gran vista.