Quimeras, cuando el fuego se convierte en pintura
En PANORAMA
Hay artistas que trabajan con pincel y lienzo. Nanda Calvo prefiere el fuego. Con apenas veintisiete años, esta artista queretana presenta «Quimeras», su más reciente exposición, en el Museo de la Ciudad de Querétaro. El proyecto —realizado con el apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) 2025— explora los límites entre la pintura y la escultura. El resultado son piezas que no terminan de ser una cosa ni la otra: bloques de madera que la artista lija, quema con cerillos, pinta e interviene con lápices de colores hasta convertirlos en objetos que se pueden leer desde diversos ángulos. Algunas superficies apenas están chamuscadas; otras, completamente carbonizadas.
Todas, pintadas. Aunque las piezas son llamativas, lo interesante en «Quimeras» no es solo el resultado visual, sino la lógica detrás. «El fuego puede destruirlo todo, y eso es exactamente lo que me interesa. En mi proceso estoy creando y destruyendo al mismo tiempo. En algún punto esa línea desaparece», explica. Los materiales no son un medio para llegar a la obra, son la obra misma. La madera trae consigo la memoria del árbol que fue; el fuego la transforma; la pintura y el color la resignifican. Este mes, la artista queretana realizará la plática «Cómo armar una exposición: la relación entre artistas y curadora», con Mari Carmen Barrios, en Kokorito, el jueves 2 de julio, y dará una visita guiada el 25 de julio a las 11:30, la cual incluye un brunch en Corazón Contento, un proyecto gastronómico a una cuadra del Museo de la Ciudad