Huapango huasteco en la Sierra Gorda de Querétaro

En Cultura

*Investigación de  campo  realizada por Profra  Rosa  Martha  Olvera  Marín y Profr.  Eduardo  Colín  Ibarra  

 

La tradición no  es  reliquia  del  pasado

Ni  folclor  pasteurizado

Típico  de  una  región, No  es  reliquia

En  extinción, ni  huele a  fruta   podrida

No  es  esa  idea   tan  vendida  de costumbre

Decadente,  la tradición ciertamente es  el

Fuego de  la  vida,  y  ese  fuego  se  va  pasando

De  generación  en  generación

Pero  soy de  los  que  creo que  más  que  adorar

 La ceniza, hay que transmitir siempre el  fuego

Nuestro país resplandece en  cada  son

Que  se  toca,  en  cada  beso en  la  boca

Y  el  sol cuando  amanece

La  lluvia  que  humedece la  tierra

Que  se  cultiva en  la música  festiva

Como en  un  alegre baile,  a  ese  México

Entrañable…. yo  si  le  grito que  viva ¡¡¡¡¡¡¡¡

 

-Guillermo Velázquez Benavidez

(Poeta y  trovador real  de  minas  de  xichú, Gto)

 

Es una realidad que a través del tiempo, y a pesar de apoyos y programas en la cultura popular, el conocimiento sobre las danzas y los bailes en Querétaro sigue siendo muy limitado, pero fue, desde hace unas décadas, en concreto la de los 70s del siglo pasado, que se crearon instituciones y se abrió la puerta a revalorar los aspectos costumbristas de las tradiciones populares y étnicas a nivel nacional -un punto a favor del sexenio de Luis Echeverría Álvarez-.

 

Así se creó un fideicomiso económico de alcances importantes para rescatar y promover la tradición popular en diferentes aspectos (artesanía, lengua, costumbres, indumentaria, forma social y política, etc.), rompiendo expectativas al registrar y archivar informaciones con métodos y herramientas de investigación de campo, descubriendo así el tesoro de nuestro país.

 

Uno de estos logros fue la creación del FONADAN (Fondo Nacional para el Desarrollo de la Danza Popular Mexicana), en 1972, y  que  alcanzaron temas importantes como el registro de los Concheros de Querétaro, así como de algunas Danzas Otomíes de  Amealco y Tolimán. Sin embargo, en temas como el huapango huasteco, no se concretaron estudios más a fondo sobre la diversidad de esta música y de su múltiple forma de bailarlo, tanto académica como tradicionalmente.

La  Profra. Josefina Lavalle(QPD), al frente  de  este  fideicomiso, participó en uno de los eventos denominados Concursos  Nacionales de Huapango -el más famoso el del municipio de San Joaquín, Querétaro- y se  maravilló al ver esa pluralidad de  versiones, pero, aunque muy discutidas en su reforzamiento explicativo, ella no concordaba con la idea de un concurso, de poner en evidencia y competencia formas populares tradicionales y genuinas, con interpretaciones academizadas o incluso escénicas o  inventadas para espectáculo.

 

Sin embargo, los cambios administrativos económicos que el país atravesaba a mediados de la década de los 80's del siglo pasado disuelven esta institución y sus debidos proyectos, que quedaron truncados, pasando el acervo invaluable de investigaciones, documentos y hasta grabaciones en audio y video a la Dirección de Culturas Populares.

 

Se menciona todo esto, porque, tanto los comentarios como la participación de la profesora extinta en este evento, han logrado despertar curiosidad y poner este tema en la lupa, con la pregunta que sale del contexto o de la idea central, pero que, en cierta manera, engrosa las líneas de información: ¿Qué tanto de "originalidad" se puede apreciar en un concurso o competencia?

 

 

La disyuntiva sobre las versiones más apegadas a las academizadas y escénicas e inventadas nos hicieron preguntarnos, al participar en este evento, en 1992, como pareja de baile y con inquietud palpable, sobre la forma o modo de bailar el estilo queretano, que, de por sí, en los inicios del concurso no estructuraron por estilos y el comité organizador, según crónicas de viejos bailadores, no aceptaban que hubiera un estilo queretano.

 

Surge entonces un invento de baile creado por un maestro, y se quedó. Nadie dijo nada ni reclamó si así se bailaba o no. En la región de la Sierra Gorda, hasta nuestros días la siguen denominando, con imperiosa aceptación, huasteca queretana, lo que nos motivó a investigar más, y tras años de indagación y de aplicación de herramientas de investigación, formatos, grabaciones y de registro coreográfico en fiestas populares y familiares, se reconstruyó una forma diferente –aclarando que el “reconstruir” no es inventar, sino reconstruir en base a un banco de datos y fuentes de “primera mano“-, de la que en  síntesis encontramos:

 

1.- Paso principal marcado con toda la planta del pie, calzando, hombre y mujer, huarache de piel curtida con suela de baqueta gruesa de cuero.

2.- Descanso cruzado.

 

A estas variaciones básicas se le suman las variaciones encontradas en fiestas, donde algunas personas no marcan zapateado de planta y marcan el ritmo con un paso sincopado, o cortado de lado, ya estructurado académicamente. Se encuadra a cuentas de 4 de lado a lado, un descanso variado hacia adelante, descansando el pie en forma de muy finamente sacudida; otro paso principal es marcado hacia adelante, como si se fuera a caer y se detiene esta figura adaptada al ritmo musical de los instrumentos llevando ritmo de la jarana o quinta huapanguera .

 

La presentación de esta investigación está estructurada en:

A) Forma de Baile y coreografía.

B) Indumentaria reconstruida.

 

Esta última con un sostenimiento estructurado en línea de tiempo, y antecedentes sociales en esta parte se clasificó en una línea de tiempo a partir del banco de datos de 1890 a 1940, como base y materia prima el uso de percales de algodón y cambayas; así mismo, se encontró que quien ha mantenido inclusive hasta nuestros días la tradición de uso y forma de vestimenta ha sido la mujer, y el hombre, por razones de migración a otros estados y ciudades ha tenido un proceso de cambio significativo, desde los calzones y camisas de manta semibruta hasta los elegantes conjuntos urbanos de casimir; desde huarache de “caomecate” y huarache “engarbancillados” de suela baqueta curtida, hasta la suela radial de llanta, cambiando a través del tiempo acorde a las urbes citadinas “bostonianos”, “casuales” e “italianos”.

Lo que si encontramos es la explicación con hechos y razonamientos de que ni Boca de Sierra ni Sierra Gorda, por así definirlo, utilizaban prendas como Quechquemitl, de origen étnico, que hoy en día, en la región otomí (Ñhañhu) del semidesierto, en el municipio de Tolimán, está reservada esta prenda para uso más ceremonial o casual.

Tomando este detalle que en la región de mayor peso en la cultura huasteca, algunos docentes que han sido parte del jurado calificador en estos eventos han tomado la decisión de que se quite el uso de quechquemitls por ser un elemento más indígena, y de acuerdo a sus explicaciones, el huapango en Querétaro es más mestizo.

Elementos, sin duda, interesantes, que llegan a inquietar la idea de que la forma y modo de baile a mediados de los 80s se creía que así era y así se quedó. Nosotros solamente estamos dando a conocer el gran error de oficializar algo inventado y no justificado.

 

Según datos de voz del Prof. Francisco Reséndiz  García, cronista de Tolimán, en una entrevista directa, nos decía que “en Tolimán, en la cabecera municipal no se baila huapango, solo en ciertas comunidades pegadas a boca de sierra; aquí es más étnico, con tradición arraigada a comuneros y mayordomías”.

 

Con estos datos iniciamos nuestra inquietud de investigar más a fondo sobre la tradición del huapango huasteco en la Sierra Gorda de Querétaro, hemos estado participando desde 1994 con esta forma y modo que han identificado como del municipio de Pinal de Amoles, algunos más como el estilo “Rosa  Martha”, ya  avalado y  ganando respaldo en proyectos como Pacmyc, Apoyarte, PECDA, desarrollo Cultural de la Huasteca y ahora en proyecto editorial; y para evitar que se distorsione la información se cuenta ya con registro de derecho de autor en proceso de archivo en el banco de datos en CIID-DANZA del INBA.

 

Con mayor razón, ahora que ya fue nombrado el Concurso Nacional de Huapango de Pinal de Amoles, como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Querétaro, por iniciativa de la Lic. Liz Selene Salazar, Diputada por la región XV, distrito de la Sierra Gorda, sin duda tiempos buenos se vislumbran para las tradiciones y cultura de esta zona.

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