Insitu Piano: música y arte en el espacio público
En ENTREVISTA
¿Has visto los pianos ubicados en algunos andadores o plazas del centro histórico de la capital queretana? Este proyecto una una iniciativa de René Venegas, a quien entrevistamos para conocer más sobre esta propuesta escénica que llegó para quedarse a trasformar los espacios publicos del corazón de la ciudad.
Asomarte: En qué han consistido las actividades del Festival Insitu Piano? ¿Cómo surgió la idea?
René: Es un festival cultural y artístico que convierte los espacios públicos en escenarios vivos para el piano, llevando la música a lugares inesperados y accesibles para todas las personas. Creado hace un par de años por la organización Siguientescena A. C. —e inspirado en el proyecto internacional Play Me, I’m Yours, del artista británico Luke Jerram, con autorización para adaptar el concepto al contexto local—, este festival busca democratizar el arte desde la cotidianidad e invitar a la ciudadanía a redescubrir su entorno mediante el arte sonoro y visual, resignificando plazas, parques y jardines del municipio de Querétaro a través de conciertos gratuitos y experiencias abiertas que integran la belleza artística a la vida diaria. Consiste en la instalación de pianos tipo consola intervenidos por reconocidos artistas plásticos locales, los cuales están bajo el cuidado de pianistas del Conservatorio José Guadalupe Velázquez, quienes también fungen como facilitadores, guiando a quienes se acercan por primera vez al piano y acompañando a personas con conocimientos previos, ofreciéndoles un espacio para practicar y perfeccionar su técnica. De esta manera, el espacio común se convierte en un lugar de encuentro, escucha y disfrute compartido. La tercera edición se celebra durante julio y agosto con la instalación de ocho pianos —disponibles durante doce horas diarias— y dieciocho conciertos los viernes y sábados. Fiel a su espíritu, el festival continuará llevando música de alta calidad a escenarios inesperados, promoviendo una experiencia estética integradora.

A: ¿Qué postales y anécdotas
singulares han dejado estos pianos en andadores?
R: A lo largo de sus dos ediciones, se han generado no solo transformaciones del espacio público, sino también una serie de experiencias significativas. Por ejemplo, mientras se realizaba la logística previa a la inauguración de la primera edición, uno de los instrumentos quedó momentáneamente sin supervisión; al regresar, el equipo de producción se encontró con un grupo de estudiantes universitarios que, de manera espontánea, entonaban y tocaban al unísono «Let It Be», de The Beatles. Lejos de interrumpirlos, optaron por acompañar el momento en silencio, reconociendo en esa escena el espíritu mismo del proyecto: el arte como encuentro libre, accesible y transformador. Otra de las historias más entrañables sucedió a lo largo de la primera edición. Las hijas e hijos de las artesanas del centro solían observar, con timidez y curiosidad, a las facilitadoras tocar el piano; al ser invitados a interactuar con el instrumento, su primera reacción era de sorpresa y vergüenza, huyendo entre risas nerviosas. Sin embargo, con el paso de los días, la dinámica se transformó en un juego de acercamientos, miradas y exploración sonora. Algunos niños y niñas no solo se animaron a tocar algunas notas, sino que lograron aprender piezas completas, regresando frecuentemente a practicar. El piano se convirtió así en una herramienta de expresión y un nuevo territorio lúdico. O, en la edición 2024, durante un recital en el andador Madero, en el que, mientras la pianista Andrea Lascurain interpretaba un epertorio de música mexicana, una tormenta repentina sorprendió tanto a intérprete como a asistentes. En vez de dispersarse, el público respondió con solidaridad: se improvisaron coberturas con paraguas y prendas para proteger tanto al instrumento como a la artista, quien continuó su interpretación bajo la lluvia, acompañada por las voces del público.
A: Finalmente, ¿qué planes hay para la realización del próximo Festival Internacional Siguientescena?
R: La decimoprimera edición se llevará a cabo en el mes de noviembre en dos sedes emblemáticas del Centro Histórico de Querétaro: el Jardín Guerrero y el Teatro de la Ciudad. Este año, el festival reunirá a poco más de sesenta artistas de cinco países —Polonia, Italia, Uganda, Canadá y Argentina— junto a destacados talentos nacionales y locales. Durante cuatro días, el público podrá disfrutar de catorce espectáculos gratuitos que integran propuestas de música, danza, teatro físico y circo contemporáneo, reforzando el carácter diverso y multidisciplinario que distingue al festival.
