Robin Salazar

En PERFILES

Y sí, después de revisar nuevamente el vinilo de 33 RPM HELP! (Original Motion Picture Sountrack), de The Beatles, lo pude confirmar: mi edición estadounidense gatefold de época de Capitol Records, rotulado con un plumón grueso — que pudo ser negro, pero ahora es un azul marino deslavado— por su original dueña, una tal Virginia D., no contiene «Yesterday». 

 

¿De qué sirve, podría uno preguntarse, tener todos los LP de The Beatles si dentro de esta colección no tienes en vinilo «Yesterday», la cual ostenta el récord Guinness de la canción de la música popular que más veces ha sido grabada (unas tres mil) y que se calcula que fue interpretada unas siete millones de veces en el siglo XX? Claro, obviamente la tengo en otros formatos, tanto en el CD doble The Beatles/1962-1966 (el álbum rojo), el CD sencillo 1 y, en una versión en vivo, en el CD doble Anthology 2, pero ¿y en vinilo?

 

Así fue como, melómano como soy, coleccionista de baja monta por los escasos recursos destinados para estos menesteres, decidí, por qué no, conseguir el 7", en EP o sencillo (no es lo mismo), pensando que, ya sea en las tiendas para coleccionistas o simples aficionados del formato físico del centro de la ciudad de Querétaro, o por medio de vendedores en línea, debería ser pan comido.

 

Entonces visité las tiendas ya conocidas, y reconocidas, del medio: inicié fuera del primer cuadro del Centro Histórico, en la primera tienda de vinilos que conocí en Querétaro (me quedaba cerca del despacho), Maykos Rock ‘n’ Roll, que ostenta un letrero de «Venta de CD, DVD, vinilos, playeras y accesorios todo relacionado al rock en todas sus corrientes y épocas», y que cumplió 34 años este agosto; lo hice solo por costumbre, pues sé que no vende 7" usados (perdón, «vintage», como alguna vez me corrigieron en otro lado), sino solamente nuevos, de grupos de metal muy pesado. Antes, sobre Ezequiel Montes, visité Rockland Shop, nuevamente por costumbre, aunque de antemano sabía que no tienen 7", porque, como me dijeron, «no les caben».

 

Después de buscar por encimita en tiendas de antigüedades y librerías de viejo, pasando plazas y más plazas, subiendo por la calle Independencia, pasé a El Ruido de Fondo, una de mis favoritas, ya con dos sucursales (una a espaldas de la otra): «Tienda de rock, vinilos, CD, casettes, playeras, posters, stickers parches, pines y más...», casi frente a donde estaba Billy’s Records Music & Coffee, «Tienda de discos (LpVinylAcetatos) CD y más. Café», que desde hace unos meses cerró sus puertas, tras la muerte del propio Billy, que en paz descanse.

 

 

Ya de regreso, bajando por la calle Venustiano Carranza, en el número 47, casi frente a la Plaza de los Fundadores, visité Vinil Azul, otra de mis predilectas: «Tienda de discos de vinilo. Todos los gustos / Todos los géneros. Miles de discos en stock, memorabilia, revistas, pases de conciertos, posters. + 10 años de rockear al Bajío». 

 

 

Entrando al local —amplio a pesar de la cantidad de mercancía que tiene— te reciben, sobre las puertas abatidas, pines con logotipos de grupos; del lado izquierdo, encuentras las novedades en vinilo, y, en la pared de enfrente, el espacio destinado a material a la venta en diez pesos, donde siempre puedes encontrar algo si tienes paciencia. En el área de atención y cobro, un mostrador exhibe, sobre muros y columnas, memorabilia y material de colección. En el segundo espacio, al centro, hay una exhibición tipo isla con CD y vinilos, categorizados por tipo de música o por grupos con una amplia discografía: progresivo, Beatles y discos solistas de cada integrante, ediciones raras… Sobre el perímetro del local, están colocados los vinilos de los grupos por orden alfabético. Al fondo, está el acceso a la cabina de sonido, desde donde se musicaliza la visita a la tienda. 

 

 

Ahí me atendió directamente Robin Salazar, su dueño y fundador, que colecciona discos de vinilo —su formato preferido— desde sus tiempos en la preparatoria en la colonia Condesa de la CDMX. 

—El primer disco qué compré fue un 12” de Neneh Cherry, cantautora sueca que estuvo a punto de venir este año al Hay Festival —cuenta—. Bueno, que compré con mi dinero, claro; fue en Discos Zorba de la Zona Rosa.

Abrió la tienda hace casi doce años, aunque lleva en el negocio desde la década de los noventa, inicialmente como coleccionista, aunque con una visión empresarial muy particular: del disco que quería compraba dos, uno para su colección y otro para revender. Esto lo fue llevando, primero, a venderle a sus amigos, luego a buscar material en ferias estadounidenses y europeas para revender a tiendas locales y posteriormente a trabajar, desde el 2001, como comprador en México, Centro- y Sudamérica para una tienda de discos inglesa, inicialmente proveedora suya: sí, para él existió esa vacante, viajando y comprando discos con dinero ajeno, especializándose en discos de cantantes en inglés en ediciones locales.

Hace catorce años se mudó a Querétaro (porque, como dice, «mientras hubiera discos, podía vivir donde fuera»), rentó un local dentro de una casona que compartía con otros negocios, en la misma calle Venustiano Carranza, y empezó a comprar y vender discos con la tienda física. 

—Puse un letrero de «Se compran discos» y una caja con los que tenía, y empecé a chambearle doble: iba a otros países a comprar algunos y aprovechaba para vender los de acá. Empezamos a crecer muy rápido.

 

 

En una charla de más de una hora, en la que solo faltó la botana y la cerveza, y que tuvimos que interrumpir porque había que trabajar, también me contó que poco después se mudó a otro local, en la misma calle, por falta de espacio. Durante la pandemia, las ventas en línea afianzaron la tienda, «ya que la gente no salía a conciertos ni de compras a ningún lado, por lo que pude seguir vendiendo». Ya regresando, en la nueva normalidad, el local una vez más le quedó chico, por lo que rentó otro en la misma calle —«Parecíamos La Casa de Toño», dice—, hasta que encontró el actual, donde mudó los dos anteriores. «Pensé que no se llenaría… y ya se llenó.»

 

 

Robin, fan del new-wave (el estilo de bandas como The Cure y Depeche Mode) y de los remixes maxi single de 12", sigue, aparte de vendiendo vinilos nuevos de artistas actuales y reediciones de discos clásicos, con marcado énfasis en ediciones especiales que los artistas y casas disqueras publican para las tiendas independientes, distintas a las que se consiguen en línea, comprando colecciones privadas de personas a las que ya no les interesan o ya no las pueden tener. Por ejemplo, adquirió hace poco la colección de Manuel Guerrero, quien tuvo durante cuarenta años el programa La hora de los Beatles, en Radio Universal. No le importa dónde estén localizadas las colecciones, la única condición es que lo considere material interesante y que esté en excelentes condiciones de reproducción, lo cual es parte de su garantía —no escrita— como tienda: «Somos una de las pocas tiendas donde puedes comprar a ciegas». 

 

 

Define el concepto de Vinil Azul como «un lugar donde quiero que mis clientes se sorprendan, donde siempre que nos visiten encuentren cosas buenas y diferentes»: además de la venta de discos y memorabilia, participa en el Record Store Day para tiendas de discos independientes, con lanzamientos de material indie exclusive en ediciones especiales para coleccionistas (ya sea con portadas distintas, insertos, autógrafos y más), organiza eventos con DJ, unboxing de ediciones especiales —a veces la propia, en ocasiones la de algún cliente que se lo ofrece—, postea diariamente las novedades en sus redes sociales y está actualmente trabajando en una página web «para tener una tienda en línea como debe ser».

—Esto puede crecer mucho más. Busco consolidar la tienda, que sea un lugar donde la gente no deje de sorprenderse y que sea interesante para todos los gustos… y todos los presupuestos.

Asegura que la venta de vinilos seguirá creciendo, ya que los jóvenes se están interesando en el formato físico y el coleccionismo, sumados a sus clientes asiduos, a los que ya hasta les aparta el material que sabe les puede interesar, y a un reducido pero exigente público audiófilo que busca discos de alta resolución sin fijarse en el costo.

—¿Cómo me veo a futuro? Mmm… Me veo vendiendo mis discos antes de morirme, disfrutando mi dinero… y que otra gente los disfrute.

 

Y fue en esta búsqueda donde, poco a poco, fui descubriendo todo el universo de la discografía Bitle: 7" y 12", EP, sencillos, LP, ediciones inglesas, estadounidenses, japonesas, mexicanas, de época, reediciones, etcétera… hasta llegar, por iniciativa de mi esposa —que un día sorpresivamente me dijo: «Ese sí deberías tenerlo, como herencia para tu hija»—, al Now and Then / Love Me Do, 2023, EU Apple Records n.º 481458. A «Yesterday» la seguí buscando también en línea, con Kamala Manuel Barrios, mi dealer (un músico, coleccionista y surtidor de vinilos del Estado de México), y hasta en la colección personal de otro amigo, el Máster, y ni así: otros, pero nada de «Yesterday». Pan comido, claro…

Finalmente, por cuestiones del destino y presupuesto, el 7" con «Yesterday» lo conseguí en línea dos veces: la primera vez llegó roto por culpa del embalaje (recibí a cambio otros tres 7" de The Beatles, sin la canción en cuestión); hasta que por fin apareció, ahora rotulado en la galleta del vinilo con pluma roja por una tal Guadalupe, «Yesterday» (Lennon & McCartney), junto con las canciones «It’s Only Love», «Act Naturally» y «I’ve Just Seen a Face», en un EP de edición mexicana de 1971, Capitol Records n.º EMEP-10027; justo a tiempo para escucharla en su 60.º aniversario.

—Luego llegan y me preguntan: ¿qué le recomiendas a mi hija?, va a ser su primer disco. Yo le recomiendo que no compre nada, que camine y que sea feliz toda la vida. 

 

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