¡Prepárate para la Calendaria!

En Dónde comer

Si hay una época especial para comer tamales es esta, con el invierno, sus noches frescas sobre el Centro Histórico, nada mejor que un tamal calientito y su atole (o café de olla) acompañándolo, pero todos sabemos que, al menos en México, cortas la rebanada de Rosca de Reyes, luego piensas dónde comprar los tamales más ricos para todos o en casa de quién cenarás para el Día de la Candelaria.

 

¿Por qué? Como casi todo en nuestra cultura, el sincretismo entre la religión católica y las creencias prehispánicas en México durante el proceso de evangelización en la Conquista y el Virreinato, definieron gran parte de las costumbres que celebramos actualmente. Así, gracias ancestros por inventar el tamalli, darle nombre y celebrar el Atlcahualo­ en febrero y gracias virgen por llevar sus veladoras 40 días después del parto, hoy, en tiempos donde nos comunicamos en pantallas y dispositivos electrónicos del tamaño de un tamal, los seguiremos celebrando con los “envueltos” de masa de maíz rellenos que a todos nos encantan.

 

En Querétaro, que con los años se ha transformado en una ciudad cosmopolita a la que llegan tantas familias de los demás estados de la república, es ya natural encontrar muchos tipos de tamal, desde los más tradicionales en el centro del país, 3 o 4 sabores en hoja de maíz, hasta los oaxaqueños en hojas de plátano y los gourmet con ingredientes exóticos.

 

¿Quién no ha comido un rico tamal verde en el puesto frente al Templo de La Congregación? ¿Quién no conoce las tamalerías de Arteaga que aromatizan esa cuadra entre Allende y Guerrero con el vapor de las ollas llenas de tamales de rajas, mole, verdes y rojos durante la noche?

 

Raro es quien, en la ciudad, se da el lujo de comer zacahuil, el otro tamal típico queretano, pero de la Sierra Gorda. La zona serrana comparte con otros estados sus orígenes huastecos, de ahí que el zacahuil, el tamal de mayor tamaño en México, sea común en las partes altas de la Sierra Madre Oriental en estados como Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí e Hidalgo. Un tamal del tamaño de una tina, masa rojiza de maíz martajado, relleno de carne, cocido en un gran horno a la leña, es algo que se debe ver y, por supuesto, probar.

 

Los tamales forman parte de la dieta típica del queretano, como de todo mexicano. Basta ver las bicicletas que circulan por las calles y los puestos en las esquinas con sus ollas, garrafas de atole y hasta su cazo de aceite ardiente para los fritos, diariamente.

 

Así es que, cuando cortes la rosca de reyes, sientas que topas con el niño con el cubierto o con los dientes, celébralo. Se vienen los tamales.

FB: Asomarte

IG: @asomarteqro

 

Tip: No te puedes perder los tamales fritos de doña Toña en el municipio Corregidora, son todo un manjar.

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