Décadas avivando el espíritu del vino

En TURISMO

Por: Viveka Sauret

 

Tequisquiapan, ubicado en el corazón vitivinícola de Querétaro, nos invita a conocer la belleza de sus viñedos, la riqueza de sus ranchos queseros y las distintas paradas que existen en la denominada Ruta del Queso y del Vino, en su ya tradicional feria nacional, que conmemora la creciente actividad vitivinícola, llevada a cabo por pequeños y grandes productores de la zona.

 

La primera edición del Festival Nacional del Queso y el Vino se realizó en mayo de 1976, con participación de productores locales, nacionales e internacionales, por una iniciativa liderada por Raúl Casillas González, dueño del Hotel Don Alberto, entre apoyos buscados con el entonces gobernador del estado, Antonio Calzada Urquiza, y un préstamo para solventar los gastos de la organización. El apoyo publicitario se llevó de la mano del conductor Raúl Velasco, conductor del programa Siempre en Domingo, que al escuchar la propuesta quedó encantado por la idea.

 

Década tras década, se ha ido modificando la festividad, siendo un punto de reunión de productores de vino y gastronómicos, conciertos, catas y puros. Como tradición, el vino protagoniza junto a la famosa tabla de quesos de la región, el perfecto maridaje que dio nombre a la Feria Nacional del Queso y el Vino. Querétaro hoy en día cuenta con el apoyo del primer Cluster Vitivinícola del país, con el propósito de impulsar la industria vitivinícola de la zona, celebrando este año la edición número 44 de este magno evento.

 

 

Una experiencia sensorial

Año con año, las actividades de la feria se enriquecen con conciertos, amenidades, música, shows y actividades de índole familiar, algunos protagonizados con géneros como el jazz, el flamenco, la trova, entre otros. La experiencia sensorial se complementa con talleres que involucran al vino para nutrir el conocimiento de los visitantes y el disfrute de una buena copa al participar en las conferencias y catas impartidas por conocedores y especialistas en el vino. Para los visitantes que son aficionados del arte, hay talleres donde pueden explotar su creatividad para pintar con vino, una de las actividades más prolíficas por la novedad y originalidad. Además de obras teatrales y arte circense, como contorsionistas y danza aérea.

 

Los sabores y aromas de las propuestas gastronómicas que se ofrecen buscan la mancuerna perfecta para encontrar el maridaje óptimo con los vinos nacionales, jugando con las texturas y variedades de vino para maridar sus productos. Si bien el queso es uno de los protagonistas de dicho festival –un punto fuerte en el turismo queretano, debido a que existen algunas queserías que ofrecen recorridos turísticos apoyados de la mano del enoturismo–, la charcutería pertenece a uno de los productos del pabellón gastronómico con mayor preferencia de los visitantes. La frescura de un buen helado artesanal para los calores de una primavera queretana son el perfecto acompañamiento para el antojo y aliviar el calor de la temporada. 

 

Aunque el público es de índole familiar, la visita de un público más juvenil ha llevado a comprometerse con la seguridad de los visitantes, colocando garrafas de agua para que así puedan hidratarse, cuidando que los expositores sean precavidos con la venta de vino a personas en estado de ebriedad y así preservar un ambiente más familiar. Existen infinidad de paladares que están en la búsqueda de encontrar etiquetas que ofrezcan vinos con mayor complejidad, saciando su curiosidad y conocimiento de catadores amateurs, para seguir promoviendo la estandarización de los productores vitivinícolas.

 

 

Los invitados a la fiesta

Participan más de 70 expositores, de los cuales destacan las queserías, vinícolas y productos afines con el tema central del evento. De las casas vitivinícolas, participan entre 35 a 40, más de la mitad queretanas y el resto de estados productores de vino y el país invitado. Algunas casas vinícolas venden y ofrecen una pequeña degustación de sus productos, destacando sus mejores etiquetas. Para otras bodegas, la feria es una oportunidad para dar a conocer sus proyectos enoturísticos, trabajando en sinergia en giros hoteleros y restauranteros. Por ejemplo, Bodegas Vaivén, ubicado en el municipio de Ezequiel Montes, participó por primera vez en el año 2022, presentando sus etiquetas con un concepto circense, promoviendo así el complejo ecoturístico de su hotel boutique Piedras del sol, una opción para buscar alojamiento y aprovechar la temporada.

 

Otras bodegas que participan son Hilo de Amor, de Tequisquiapan, con su producción de vino tranquilo y espumoso, que se distingue por ser una de las pocas vinícolas que elabora vino azul; Viñedos Azteca, del municipio de Ezequiel Montes, apuntando a un concepto de charrería evocada en sus etiquetas; la infaltable Freixenet de México, destacando las burbujas de sus espumosos y sus etiquetas nacionales e internacionales, punta de lanza al ser una de las vinícolas más longevas de la zona; L.A. Cetto y Santo Tomás, bodegas de abolengo y posicionadas en el mercado, de la zona de valle de Guadalupe, con su característico terruño.

 

Entre las queserías presentes, se hallan Cava de Quesos Bocanegra, una cava con profundidad de 5 metros, punto fuerte en el turismo local, específicamente de Tequisquiapan; Flor de Alfalfa, con 25 años de experiencia en la elaboración de sus quesos para los que se utilizan vacas Jersey que dan una calidad excepcional al producto final —y sin olvidar que tienen su propia oferta turística, que la hace muy atractiva con su estilo campirano—; La Biquette, con un afrancesado estilo, deleita con sus quesos a base de leche de cabra, rescatando las tradiciones artesanales de su elaboración. Otra de las marcas conocidas por la zona es Quesos VAI, quesería que cuenta con su viñedo Tierra de Alonso, una de las empresas más longevas en el mercado desde los años veinte.

 

 

Hay deleite gastronómico más allá del queso y el vino, como el caso de Gelatería Dulce Fusión, que forma parte de la Vinícola Hilo de Amor, de Tequisquiapan, y el cual ofrece un producto de la más alta calidad. K-18 Grill es una excelente opción para saciar el antojo y acompañar sus productos con un vino tinto corpulento en un afán de maridarlo y continuar disfrutando de las amenidades.

 

Si buscas un maridaje más fresco con el calor típico de la estación, un rosado o tinto joven vendría bien con alguna pizza de la Trattoria la Nonna. Para el postre no puede faltar un espumoso o vino de postre para cerrar con broche de oro con los bombones de Kuxtal Chocolatería Artesanal y sus más de 40 sabores para disfrutar sin pretexto la creatividad y la gama de sabores que da la chocolatería del maestro chocolatero Ricardo Jiménez. La Real Fábrica de Tabaco Black Chazaro, con un personal altamente calificado, ofrece productos cien por ciento mexicanos, poniendo en alto el tabaco y perfumando con el singular aroma que caracteriza a sus puros.

 

La Feria Nacional del Queso y Vino es un festival donde la familia, amigos, parejas y expertos coinciden en el afán de vivir nuevas experiencias, formando parte del crecimiento de la industria vinícola y gastronómica. Con cuatro décadas de tradición, sigue siendo un referente en el orgullo del corazón queretano, promoviendo la belleza de su representativo Pueblo Mágico de Tequisquiapan. Los aromas y sabores que ofrecen hacen que queramos volver cada año con una sorpresa diferente y nuevos productores que hacen crecer exponencialmente la curiosidad de las nuevas generaciones.

 


Sentarse a degustar una buena copa de vino queretano y un queso artesanal de la región es gozar de uno de los matrimonios que todos amamos: el queso y el vino.

 

Feria Nacional del Queso y el Vino 2024 10 a 26 de mayo

Parque La Pila , Ezequiel Montes 29, Tequisquiapan, Qro.

FB. @ FNQVOFICIAL IG. @ fnv_oficial

Compra tus boletos

www.feriadelquesoyvino.com.mx

 

 

Viveka Sauret

 

*** Egresada de ASPIC Instituto Gastronómico, cuenta con un Diplomado de Sommelier en Celia Escuela Integral Gastronómica en Córdoba, Argentina, y la certifica- ción como técnico en viticultura por la Universidad de Sevilla. Ha trabajado como sommelier en Freixenet México y, de manera independiente, dando catas privadas y como docente.

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