Chuchingón: Fusión Gastronómica
En Gastronomía
Por Itzury Ayanamy
Ubicado en el corazón de la metrópoli queretana, Chuchingón se ha convertido en un punto de encuentro para quienes buscan algo distinto. Nacido de la inspiración de la cocina japonesa —makis, ramen, yakimeshi— y del ingenio de sus chefs, este restaurante da vida a una propuesta que mezcla de manera audaz ingredientes orientales con sabores propios de la Riviera Maya.
En cada plato, Chuchingón celebra la creatividad culinaria: desde combinaciones inesperadas que sorprenden al primer bocado, hasta reinterpretaciones de clásicos que conquistan por su sabor reconfortante. Su propuesta invita a que cada visita sea una experiencia sensorial donde la tradición japonesa y el sazón mexicano conviven de forma deliciosa.
La historia del restaurante comenzó cuando Mario y Diego Camiro eran niños. En su hogar era costumbre disfrutar sushi como parte del menú semanal. Con el tiempo, esa pasión por la comida oriental creció al punto de llevarlos a imaginar un espacio propio. Fue durante un viaje a la Riviera Maya —entre un ambiente relajado, la brisa del mar y una estrella fugaz que ambos interpretaron como señal— que concibieron la idea que hoy da vida a Chuchingón.
Iniciaron con los rollos clásicos, pero pronto evolucionaron hacia la creación de su propio menú, integrando recetas de la casa que aportan identidad y un toque diferenciador frente a otros restaurantes. Su verdadero secreto: el amor por la cocina y el respeto por los ingredientes, algo que se refleja en cada experiencia del comensal.

Entre sus platillos de autor destacan los nachos de atún, preparados con láminas de wonton, cubos de lomo de atún, cebolla caramelizada y un guacamole con receta especial de la casa. Este es uno de los grandes favoritos por su mezcla extraordinaria y difícil de encontrar en otro lugar.
Los makis también brillan por su originalidad: desde el salmón La Kubrick, hasta el Zacatecano o el Fish Crunch, con ingredientes tan particulares como sofrito de pescado en tomate o reducciones de naranja y guayaba. Y por supuesto, un ejemplo perfecto de la cocina méxico-japonesa es su reinterpretación de la gordita, hecha a base de sushi, con el relleno de tu preferencia y acompañada de una deliciosa salsa tatemada. Además, Chuchingón ya cuenta con buffet de sushi y yakimeshi preparados al momento, ideal para quienes disfrutan probar variedad y vivir la frescura de cada platillo recién hecho.
Al estar ubicado en una terraza, es un espacio perfecto para compartir una buena comida con familia, amigos y, por supuesto, con tu amigo de cuatro patitas, ya que es un restaurante pet friendly. Para cerrar con broche de oro, los martes son tardes de película, donde cada semana se proyecta una cinta distinta. La cartelera se publica a inicios de cada mes en sus redes sociales.
Chuchingón no solo ofrece comida: ofrece una historia, una propuesta auténtica y un espacio donde cada plato tiene algo que contar. Ya sea por su buffet, sus rollos creativos o sus noches de cine, este restaurante invita a volver una y otra vez para seguir descubriendo nuevos sabores.
