CutOut Fest: 15 ediciones apostando por distintas formas de ver
En CULTURA
En los últimos años, Querétaro ha experimentado un auge significativo dentro de la escena de las artes audiovisuales y, aunque toda vía la industria local se considera a sí misma como «pequeña» —en comparación con la que existe en metrópolis como la Ciudad de México—, la realidad es que nuestra capital se ha posicionado como la cuna para grandes encuentros nacionales e internacionales. Es ahí donde figura CutOut Fest, el Festival Internacional de Animación y Artes Digitales, fundado en Querétaro, y que este año celebra su decimoquinta edición presencial —su «festejo de quinceañera»—, del 13 al 16 de noviembre con la participación de más de tres mil quinientas personas a lo largo de los cuatro días de actividades. Entre conferencias, talleres, proyecciones y experiencias de realidad virtual, hay algunas actividades que lo han distinguido, como la «batalla de GIF», la cual se ha convertido en una favorita del público, en la que incluso los asistentes pueden llevar sus propias creaciones y competir por el título de GIF Master, o la «batalla de Prompts», inaugurada el año pasado, donde todas las mentes creativas podrán competir en un duelo de generación de animaciones con inteligencia artificial.

Miguel del Moral —director y cofundador del proyecto, junto con Bianca Peregrina, productora general del festival— cuenta sobre la evolución que ha tenido esta iniciativa y la relevancia que representa en el gremio mexicano de animación: «Siempre que me preguntan cuántos años tiene CutOut Fest surge cierta confusión, porque, como tal, nosotros tenemos diecisiete años de gestión —ya que iniciamos en el 2009— y en realidad hemos realizado dieciséis ediciones, pero consideramos quince, porque es la cantidad de ediciones presenciales que hemos realizado, descartando así la que hicimos de manera virtual», explica.

CutOut Fest nació con el interés de descentralizar los foros artísticos y culturales en México, relata Miguel, y Querétaro, pese a no contar con un gremio de artes audiovisuales fue la ciudad seleccionada. «Nos pareció un buen espacio, aunque en ese entonces no se producía cine, mucho menos la animación. Creo que en ese entonces a nivel nacional algunas universidades empezaban a incorporar la carrera de Animación dentro de su oferta educativa (en Querétaro figuraba el Tec de Monterrey), aunque en realidad era un área y especialización bastante olvidada en México. Los pocos animadores que existían habían aprendido de manera autodidacta o se habían ido a países como Estados Unidos o Canadá.» Ante este panorama, los organizadores buscaron que el festival sirviera como un escaparate del trabajo que se hacía al interior del país y que, a su vez, pudiera conectar este talento mexicano con el de otras naciones, consolidando así una comunidad internacional de personas que se dedican a la animación. Una cualidad que destacan como festival es que, más que ser un encuentro enfocado en la profesionalización, han ayudado a consolidar una comunidad «muy bella». «Fuimos el primer festival de animación en México y año tras año hemos visto cómo ha crecido el gremio, cómo se ha especializado y también las redes que se han tejido gracias a nuestra plataforma. Eso es lo que nos importa», enfatizó.

Su continuidad, un ejercicio de resistencia.
Miguel asegura que nunca se imaginó que el festival fuera a durar tanto hasta convertirse en una «quinceañera». Cuenta que, cuando se inicia un proyecto así, hay una intención de que perdure y se mantenga, y que lograrlo ha sido un trabajo muy difícil. Menciona de manera honesta que el trabajo de gestión cultural en Querétaro —y, por ende, en México— no es una «tarea fácil»—Tienes que aprender y especializarte en muchas áreas, porque no es suficiente solo la pasión por las artes y la cultura. Esa es, digamos, la cara bonita. Disfruto conocer a los artistas y revisar los contenidos que tendremos cada año, pero eso es una mínima parte de todo el proceso. Para que un proyecto de esta naturaleza perdure, sí o sí tienes que comprender la parte administrativa, aprender a diseñar que tu proyecto se vuelva viable y sostenible, porque al final se convierte en una empresa cultural. El financiamiento del festival siempre ha sido un tema delicado en la realización de sus ediciones año con año. El sexto año, por ejemplo, recurrieron a pedir apoyo a su comunidad, para poder recaudar fondos, a través de una campaña con la leyenda «Save CutOut Fest». Fue una iniciativa internacional en la que se hizo un llamado al gremio de animación para darle continuidad al festival. Sin embargo, a pesar de situaciones como esa, el encuentro siempre se ha mantenido de acceso gratuito. La cultura y las artes son una parte fundamental porque nos permiten entender nuestras emociones. Si no, ¿dónde queda el alma de una sociedad? La escena cultural no puede no existir porque es lo que nos vuelve más humanos y empáticos con el otro: —No importa si no somos la prioridad del país, para nosotros nuestra labor es importante y seguiremos resistiendo.

«Distintas formas de ver», la raíz del proyecto
Desde el primer año, CutOut Fest ha contado con el mismo eslogan: «Distintas formas de ver», y esto es en función de su interés por ser una plataforma para el talento emergente y estar completamente abiertos a la innovación. Su propósito es ser un proyecto en donde las personas muestren una pluralidad de ideas tal vez nunca antes vistas. Como gestores y curadores de la programación, ese ha sido su compromiso. «Nuestro eslogan ha sido una metáfora en todos los sentidos, ya que en comunidad hemos creado nuevas formas de experimentar las artes.» Entre sus actividades hay conferencias, talleres, proyecciones, concursos y experiencias de realidad virtual; y tan solo el año pasado contaron con invitados de todo el mundo, como CIANG, dúo artístico formado por Francesca Colombara y Matteo Dang Minh —quienes han trabajado con GIPHY, Adidas, FX, Vice, entre otros—, o Karlotta Freier, ilustradora alemana radicada en Nueva York que ha trabajado con empresas del mundo de la moda como Hermès y Montblanc, y empresas editoriales como Condé Nast, hogar de marcas como Vanity Fair, Vogue, The New Yorker y Wire, por mencionar algunas. La Cineteca Rosalío Solano, en el Centro Histórico de la ciudad de Querétaro, funge como sede del festival y la programación de las actividades se puede consultar en sus redes sociales: @cutoutfest.
