Recomendaciones personales. Otras formas de conocer a Gabriel Hörner
En PERFILES
A modo de Criterion Closet Picks o de Four Favorites de Letterboxd, ¿qué puñado de películas elegirías?
Se me ocurren cinco películas soviéticas muy entrañables: Breves encuentros (1967) y Largas despedidas (1971), de Kira Murátova; El espejo (1975), de Andréi Tarkovski; Adiós a Matiora (1983), de Elem Klímov; y Mi amigo Iván Lapshín (1985), de Alexéi Guerman. Las cinco describen, de manera muy vívida —y poética—, la vida cotidiana en la URSS y, aunque todas fueron incómodas para el régimen comunista, exudan una libertad formal y temática que hubiera sido muy difícil de lograr en el occidente capitalista.
Uno o dos libros que recomiendes.
Siguiendo con el talante ruso, hay una novela corta del escritor alemán Jakob Wassermann sobre la diáspora de la nobleza durante la Revolución soviética que es una joya, Golowin; narra un encuentro muy perturbador entre los dos mundos representados por sus dos personajes principales con una intensidad sobrecogedora.
También La guardia del alba, una biografía recien te de Joseph Conrad por Maya Jasanoff, que es un verdadero banquete; la autora retrata al escritor y su mundo con tanta pasión y profundidad que su libro es a la vez la historia de cómo se fraguó la globalización que padecemos hoy, y su belleza trágica, y una celebración del misterio de la naturaleza humana enfrentada al cosmos y a la historia en la figura y la obra de Conrad.
Algún sitio de Querétaro en la ciudad y otro en el estado que te gusten particularmente.
Me gusta mucho la pulquería El Borrego en el barrio del Tepetate. Creo que es la única que queda en la ciudad. Me encanta porque se respira ahí una autenticidad ajena a toda gentrificación, a toda simulación hípster. Y, del estado, el Cañón de la Angostura, uno de los parajes naturales más bellos que haya conocido. A los dos lugares he ido una sola vez y quizá no debería regresar para no arriesgarme a destruir la ilusión que me provocan.

Tres momentos memorables vividos en el Museo de la Ciudad.
El primer concierto de rock que hicimos en el museo fue de una banda punk de chicanos que venían de Chicago, Los Crudos. Llegaron casi mil punketos y había una energía extraordinaria. Llovió a cántaros y se ponían a bailar debajo de los chorros de las bajadas de agua de la cubierta de las canchas que estaban en el lugar que ahora ocupa el foro escénico. La libertad que manifestaban en su apropiación del espacio fue una revelación para mí: esto queremos, esa apropiación por par te de públicos tan poco atendidos en los espacios culturales.
El primer maratón de las dos primeras temporadas de Twin Peaks, una actividad extramuros del museo hace veintitrés años en la vieja estación de ferrocarril. Fueron dos fines de semana; comenzábamos la proyección a las cinco de la tarde del sábado y terminábamos a las doce del día del domingo. En los intermedios repartíamos café y donas.
Me fascinan las experiencias estéticas que exigen esfuerzos casi heroicos de sus espectadores. Estoy seguro de que ninguna de las poco más de cuarenta personas que asistieron va a olvidar nunca la experiencia de sumergirse de esa manera en el universo de la serie de Lynch y Frost. Y la locación era perfecta: los trenes pasando duran te la noche, los árboles que rodean la estación a manera de bosque.
La presentación de Cenizas del grupo fran conoruego Plexus Solaire en el foro escénico del museo. Era una mezcla de teatro, música, video y marionetas de gran escala muy impresionante. La complejidad técnica del montaje y su resolución impecable en nuestro espacio significó un gran orgullo para nosotros: la capacidad de presentar espectáculos de clase mundial de enorme exigencia.
Un par de artistas queretanos cuya obra recomiendes.
Ivo Loyola y Paulina Zamora.