La comunidad alrededor de una pantalla
En TURISMO
Pocos recuerdos enumero con tanta facilidad como el saber dónde vi cada partido de México en las Copas del Mundo. La gesta de contar anécdotas como monedas siempre me resulta estimulante. Y cómo no va a ser, es una oportunidad única para una convivencia colectiva que solo ocurre cada cuatro años. Con ilusiones renovadas, llegamos, nuevamente, a las vísperas del Mundial. Un Mundial ¿especial? Se juega en territorio nacional (por así decirlo), pero ¿a qué costo? organizado por la FIFA en Estados Undos, México y Canadá, el 2026 será el torneo más grande de la historia: 48 selecciones y 16 ciudades sede.
Pero también todo apunta, será el más caro para el aficionado. Intenté formarme en cada una de las convocatorias que la FIFA abría a través de su sitio web sin mucha fortuna. Frente a ese escenario, la pregunta deja de ser cómo conseguir boleto y empieza a ser dónde ver el partido. Bares y cantinas de Querétaro se convierten en sedes alternativas para compartir las emociones mundialistas. Con quién mirar el Mundial, sobre todo los partidos de México, es una decisión que ocupa una profunda reflexión; el ritual puede ser tan social o tan íntimo como se considere. Durante la pasada Copa América invité a un amigo venezolano para que viéramos el juego de fase de grupos en tre la Vinotinto y México; su respuesta fue contundente: «¡No! Lo veré con mi gente, con mi tribu», refiriéndose a su familia nuclear.
El rito tiene sus rubores en público. Los bares, por el contrario, son un espacio donde ha cer comunidad. Es sencillo sentarse a la barra del bar a armar el once con el cual debería arrancar México ante Sudáfrica y, con un completo desconocido, rearmar la táctica ante Corea. Esas experiencias son el pan de cada día en la animosidad cantinera. Y Querétaro tiene una importante tradición en el tema. Por ello comparto cuál sería, como buen peregrino de las canchas y la tertulia, mi ruta ideal para ver el mundial de fútbol a través de la televisión en compañía de buena comida y buena bebida.
Cantina Mayorga

Alguien pregunta si ya va a empezar el partido, otro se adelanta con la alineación como si fuera parte del cuerpo técnico, y de pronto la transmisión arranca y todo el bar se ordena sin que nadie lo pida. Las mesas, que hace unos minutos eran conversaciones sueltas, ahora giran alrededor de lo mismo. El partido avanza y el ruido no viene de la televisión, sino de la gente. Cuando cae el gol, el bar se parte en reacciones, exageración en una esquina, silencio en otra, risas, reclamos, vasos que se levantan. Y en medio de todo, la Cantina Mayorga confirma algo simple: el fútbol por televisión nos encanta.
Cerca de la plaza principal de El Pueblito, en la calle Josefa Ortiz de Domínguez, se ubica la Cantina Mayorga, donde los hermanos Joel y Adrián atienden un negocio familiar con más de cincuenta años de tradi ción en el municipio de Corregidora. Un botanero en el que se sirven los mejores caldos de cantina en la zona metropolitana. La birria en lunes, la sopa de tortilla en martes, el caldo de médula en miércoles, mole de olla en jueves, el pozole en viernes y el caldo de camarón en sábado. Un salón y una terraza con una atmósfera respaldada por la cocina y la bebida.

Una recomendación para el partido inaugural, en el que México debuta contra Sudáfrica, el 11 de junio, como en 2010, o para el segundo partido de la selección mexicana, que el jueves 18 se enfrenta, otra vez, como en el 98 y como en 2018, a Corea del Sur. El Bar Mayorga ofrece tres tiempos bien servidos. De entrada, cueritos con sal y limón, frijoles refritos, cacahuates y totopos; después viene la mejor parte, el caldo, servido con abundante verdura y carne, la especialidad de Joel, para finalmente cerrar con un tercer tiempo, que pueden ser tacos de carnitas, de cabeza, de bistec, tostadas de ceviche, sopes o gorditas.
Josefa Ortiz de Domínguez 97, Corregidora, Querétaro.
Celtics Pub

Chequia vuelve a los mundiales. Será el tercer partido de México, que se jugará el miércoles 24 de junio a las siete de la tarde en el Estadio Azteca. La característica de la jornada tres siempre es el drama; será interesante entonces definir un buen lugar, donde la camaradería esté a la orden del día en caso de un resultado no favorable. Así que nos dirigimos a Jardines de la Hacienda, al Pub Celtics; no obstante, no hay que dejarse llevar por el nombre del lugar porque no es un botanero, tiene más el concepto de bar, con alimentos a la carta, pero con un espacio pequeño, armonioso y futbolero.

De sus paredes cuelgan elementos, cuadros, pinturas y publicidades viejas que hacen recordar a los clásicos bodegones argentinos. El lugar es ocupado por una barra y un par de mesas pequeñas, nada más, ahí su encanto. La especialidad de la casa es la carne en su jugo, un platillo que, acompañado de una buena cerveza, tiene todo lo necesario para vivir una gran tarde de fútbol.
Jardines de la Hacienda - Prol. Av. Zaragoza 10, Las Plazas, Querétaro, Qro.
Los Arcos - Calzada de los Arcos 8, Jardines de Querétaro, Querétaro, Qro.
IG. @celtics_pub_ queretaro
Brewer Gastro Pub

Cervecería artesanal con cocina, Brewer Gastro Pub tiene la virtud de los lugares que no necesitan elegir entre ser buenos para comer o buenos para beber. La carta de cervezas es generosa en todas las direcciones; hay nacionales para quien no quiere complicarse, internacionales para quien busca algo distinto y artesanales para quien entiende que una buena cerveza puede ser, por sí sola, el argumento de la tarde.
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El ambiente del Centro Histórico le da a Erlum Brewer una dimensión adicional. Puedes preguntar todos los días por la cerveza de la casa, que va cambiando dependiendo de la temporada, y se acompaña de cocina con estilo de Chicago; hay hamburguesas, sándwiches, pizzas, unos aros de cebolla espectaculares, lo mismo que las papas Brewer y las salchichas. La escena perfecta para pedir una buena cerveza espesa, amarga y fría, algo al centro, y mirar los juegos de eliminación directa en un establecimiento del casco viejo de la ciudad, el mismo que hace cuarenta años supo lo que es albergar una fiesta mundialista.
Arteaga 55, Centro, Querétaro, Qro.
T. 442 212 0522
FB. @ brewer queretaro
IG. @brewergastro pub
Tiempos extras: rituales del tiempo
Hay algo que los mundiales le hacen al tiempo. Lo doblan. Cuatro años se contraen en noventa minutos, y de pronto el reloj no es el mismo instrumento de siempre. En ese compás extraño, los bares de Querétaro no son simples establecimientos gastronómicos. Son puntos cardinales de una geografía emocional que se construye partido a partido. México llega al Mundial de 2026 con una carga particular. Jugar en casa, o casi en casa, tiene el doble filo de elevar las expectativas hasta niveles que la selección rara vez ha sabido manejar.
El famoso «quinto partido» sigue siendo la frontera psicológica que ninguna generación ha logrado cruzar. Y, sin embargo, aquí estamos de nuevo, con la ilusión intacta, como si el olvido fuera parte constitutiva del fútbol mexicano. Querétaro no es sede del Mundial 2026. No será como hace cuarenta años. No habrá partidos en el Estadio Corregidora y, aun así, Querétaro vivirá el Mundial con una ventaja que pocas ciudades pueden presumir: la de vivirlo desde adentro, desde la cotidianidad, desde los lugares de siempre. Eso tiene un valor que los boletos de once mil dólares no pueden comprar. La final en un estadio, con toda su pompa y su despliegue técnico, es un evento.

La final en la Cantina Mayorga, con Joel sirviendo el caldo de camarón del sábado y la barra llena de voces conocidas, es una experiencia. Resulta irónico que el Mundial más cercano geográficamente a México sea también el más inaccesible económicamen te para el aficionado promedio. Pero, cuando los precios se disparan, quedan la televisión, los bares, las cantinas, las salas familiares, los patios con vecinos y bocina prestada. Queda, en definitiva, lo que siempre ha sido el verdadero corazón del fútbol: la comunidad alrededor de una pantalla. No es un consuelo menor. Es, si se piensa bien, la versión más honesta del ritual.